La rejilla gruesa representa el primer paso en el proceso de tratamiento mecánico del agua, desempeñando un papel fundamental en la protección de las bombas. Su diseño permite la retención de impurezas de mayor tamaño y desiguales, evitando que ingresen al sistema y provoquen daños.
Grado de filtración:
Con una separación promedio entre varillas de 80 a 100 mm, la rejilla gruesa asegura un filtrado efectivo de las partículas más grandes presentes en el agua.
Función:
Dependiendo del nivel de contaminación esperado, la limpieza de la rejilla gruesa puede realizarse manual o automáticamente. En el primer caso, se retiran las impurezas a mano tras extraer la rejilla del marco guía, ubicado en lugar de las compuertas – ataguías. Por otro lado, la limpieza automática se lleva a cabo mediante máquinas especializadas, similares a las utilizadas para las rejillas finas, garantizando un mantenimiento eficiente y continuo del sistema.